Se ha publicado el artículo titulado "Estudio de consenso Delphi sobre el trastorno del lenguaje oral en los países hispanohablantes" en la Revista de Investigación en Logopedia (Vol. 16, Núm. 2, 2026).
El estudio logró consolidar 25 acuerdos principales estructurados en cuatro ejes temáticos esenciales:
Terminología: Se consensuó el uso de "Trastorno del lenguaje" para referirse de manera genérica a las dificultades significativas y persistentes que afectan el desarrollo social y escolar. Reservamos "Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL)" para los casos sin una causa biomédica identificable , y la fórmula "Trastorno del lenguaje asociado a..." cuando derive de una condición biomédica primaria. Asimismo, para menores de 4 años se validó el término "inicio tardío del lenguaje" o "hablante tardío".
Subtipos: Se descartó de manera unánime la creación de subtipos formales fijos (como los que propone la CIE-11). En su lugar, se acordó realizar una descripción funcional detallada de las áreas lingüísticas y comunicativas específicamente afectadas en cada niño/a.
Comorbilidades: Se delimitaron con claridad los trastornos que actúan como excluyentes del diagnóstico de TDL (como el TEA, parálisis cerebral, discapacidad intelectual o hipoacusia) frente a aquellos que coexisten frecuentemente de manera comórbida (como el TDAH, trastornos motores, dislexia o alteraciones socioemocionales).
Diagnóstico: Se determinó que el diagnóstico formal del TDL puede establecerse a partir de los 4 años ante dificultades severas y persistentes. Se enfatizó la necesidad de una evaluación multidimensional llevada a cabo por profesionales especializados (logopedas, fonoaudiólogos o terapeutas del habla) , que combine múltiples fuentes y evite depender de un único punto de corte rígido en pruebas estandarizadas. También se fijó el requisito de un cociente intelectual no verbal igual o superior a 70 , y pautas claras de evaluación en contextos bilingües.